ARTÍCULO

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PRENSA

Algunos de sus personajes más recordados: Doña Carmen en La Agonía del Difunto de Esteban Navajas; Cordelia y Regania en El Rey Lear de Shakespeare; La Hijastra en Seis personajes en busca de autor, de Luigi  Pirandello; Estelle en A Puerta Cerrada de Sartre; Nicolasa en El Burgués Gentilhombre de Moliere; Chirinos y Ortigosa en Entremeses de Cervantes, Manuela en Episodios comuneros, de Jorge Plata; Rosa en Sobre las arenas tristes, de Eduardo Camacho; Doto en Un fénix demasiado frecuente, de Christopher Fry; La posadera en Jacobo y su amo, de Milan Kundera; María Antonia en Los Andariegos de Jairo Aníbal Niño; Deyanira en Hércules y el establo de Augías, de Fredrich Dürrenmatt; Pliushkin en Almas Muertas, de Nicolás Gogol; varios personajes de Crescencio, la leyenda y la música; Poppy en Pequeño negocio de familia, de Alan Ayckbourn; Belinda en Entretelones, de Michael Frayn; Isabel en Un muro en el jardín, de Jorge Plata; Viola en Noche de Epifanía, de Shakespeare, entre otros.

Actriz de los dos monólogos, Mujeres en la Guerra y a donde el Camino irá.  Columpio de vuelo, obra de la cual es creadora e interprete, fue sus tesis de Grado en la Maestría interdisciplinar en Teatro y Artes Vivas de la Universidad Nacional de Colombia 2009.

Interpreta a Martina en la película Del amor y otros demonios, basada en la novela homónima de Gabriel García Márquez, dirigida por Hilda Hidalgo.

En 2013, interpreto a Aminta en la serie de Caracol TV «Cinco Viudas»

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SOBRE EL LIBRO

Las Mujeres en la guerra es la colección de verdades distintas y subjetivas que, al entrecruzarse, disparan el conflicto .
Pero este libro no muestra las verdades de los hombres, que son los que hacenla guerra, sino la verdad de quienes la sufren: las mujeres y los niños. Las mujeres no estamos hechas para la guerra . No nos sentimos cómodas en ella. Ni siquiera se sienten así las guerreras que hablan aquí. A ninguna le gustan las armas. La guerra nos la están imponiendo los hombres con su ambición de poder, su necesidad de sentirse ricos y fuertes y de afirmarse como machos.

Pero ¿a dónde, señores, nos están llevando sus razones para justificar la guerra? Al triunfo de su barbarie sobre la vida, encamada en las mujeres, los niños y la tierra, ustedes creen que conquistan los pueblos con su poder y sus armas porque ellos les hacen creer que si los aceptan. No, señores, los aceptan a la fuerza. Pero la fuerza no conquista . Ella, al igual que una violación, doblega y sustituye el afecto y la familia. Sepan, señores de las armas, que no los queremos»
Como testimonio de su torpeza infinita está el que su principal preocupación sea defender su pedacito de poder o su porción de tierra. Pero, al paso que van, tengan la certeza de que ninguno de ustedes va a ganar la guerra y, en cambio, muy pronto termnarán de arrasar la fuente de la vida.

Al ver en San Vicente del Caguán los rostros de las mujeres de las Farc, armadas pero con miradas de niñas, y los dolores de madres compungidas por la ausencia de sus hijos, surgió la idea de hacer Las Mujeres en la Guerra.  Los relatos retratan no solamente a las protagonistas de este libro, sino también a los hombres que hacen la guerra, con sus entrañas ensangrentadas y egoístas, sus ansias de poder y su machismo. Los hombres de las armas no son conscientes del dolor tan enorme que ellos causan. Justamente lo que pretende el libro es hacerlos conscientes de ese dolor infinito, e implorarles a las mujeres que se unan de verdad contra la guerra.

Señores de las armas : no hay razón que justifique tanto dolor… ¿No les
parece suficiente el que hemos vivido? Paremos todos la guerra a cualquier precio. Miren sus frutos : véanlos retratados en el corazón de este libro. Y… acuérdense: ustedes también fueron niños

Patricia Lara